A veces uno tiene la certeza dentro de su ser que ya conocemos a alguien que aún no llega a nuestras vidas. Yo solía escribirle a una mujer que algún día iba a conocer y no sé si está por llegar, si ya se fue o si nunca va a llegar. Muchas veces veía a la Luna y me preguntaba si en ese mismo momento esa mujer estaba viéndola al igual que yo. Es un sentimiento chistoso, es como una “nostalgia futura”, un sentimiento no muy productivo pero, ¿para qué negarlo?, resulta un placer morbosamente culposo.
A veces uno tiene la certeza dentro de su ser que ya conocemos a alguien que aún no llega a nuestras vidas. Yo solía escribirle a una mujer que algún día iba a conocer y no sé si está por llegar, si ya se fue o si nunca va a llegar. Muchas veces veía a la Luna y me preguntaba si en ese mismo momento esa mujer estaba viéndola al igual que yo. Es un sentimiento chistoso, es como una “nostalgia futura”, un sentimiento no muy productivo pero, ¿para qué negarlo?, resulta un placer morbosamente culposo.
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